jueves, septiembre 01, 2005

Por platicadora

Hablaba y hablaba
Hablaba, y hablaba, y hablaba, y hablaba, y hablaba, y hablaba, y hablaba. Y venga hablar. Yo soy una mujer de mi casa. Pero aquella criada gorda no hacía más que hablar, y hablar, y hablar. Estuviera yo donde estuviera, venía y empezaba a hablar. Hablaba de todo y de cualquier cosa, lo mismo le daba. ¿Despedirla por eso? Hubiera tenido que pagarle sus tres meses. Además hubiese sido muy capaz de echarme mal de ojo. Hasta en el baño: que si esto, que si aquello, que si lo de más allá. Le metí la toalla en la boca para que se callara. No murió de eso, sino de no hablar: se le reventaron las palabras por dentro.

FIN
Max Aub (espanol)
Que maravilla, se le reventaron las palabras, pobrecilla, tan rico que es platicar verdad?

1 comentario:

Akire dijo...

huy que bueno que a mi mama nunca se le ocurrio meterme la toalla en la boca porque seguro a mi se me reventaban las palabras por dentro jajajaja y hablaba y hablaba y hablo y hablo y hablo...